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Diciembre 09, 2005

La gran señora

Tengo 19 años recién cumplidos, estudio en la universidad, y desde hace ya varios años vivo solo en un piso en Madrid. Soy del sur, de un pueblecito de la provincia de Cádiz, y mis padres viven de caseros en un gran cortijo. Este verano, sin planes, decidí darles una sorpresa y me fui a pasar con ellos unos días.

Mi padre pasa el día en el campo trabajando, cuidando los animales que hay, toros bravos y caballos, y mi madre pasa el día en la casa de los señores, limpiando y haciendo de comer para ellos, llevan toda la vida trabajando para ellos, la señora de la casa, por esos días estaba sola en casa, ya que toda la demás familia estaban de vacaciones en no se donde. Pasear por la casa era una pasada, suelos de maderas, trofeos de caza por todos sitios, biblioteca inmensa, cosa que me gustaba, pasaba mucho tiempo por allí, leyendo los libros que me parecían interesantes. Mi madre siempre me decía que tuviera mucho cuidado de no romper nada, y de no cambiar las cosas de sitio, por lo normal evitaba estar en la casa principal cuando estaban los señores en ella, o algunos de sus hijos, que además nunca me gustaba como trataban a mi madre, que parecía la criada de ellos, y eso me reventaba. La señora ronda los 50 años, y ella al contrario de los demás miembros de la familia, siempre había tratado con mucha educación a mis padres, y siempre que podía los ayudaba con dinero extra, con cosas para mi de sus hijos menores, que normalmente yo solía vender, ya que no me gustaba usar la ropa de ellos, y siempre era ropa de marca y sacaba una pasta por ellas. Además ella provenía de una familia normal del pueblo, se había quedado embarazada en su juventud y el señorito la tomó por esposa, por lo que ella sin quererlo se parecía más a nosotros que el resto, aunque con los años, tenía ese aire de superioridad característico de la gente con dinero, mucho dinero. Un día estando en la biblioteca, la señora pasó por mi lado, sin darse cuenta de que yo estaba sentado en un sillón inmenso leyendo un libro, iba en bikini con un pareo amarrado a la cintura, no es una mujer muy alta, 1,67 o 68, tiene unos pechos que ahora visto en bikini, eran mucho más grande de lo que yo hubiera podido imaginar, no tenía barriga, estaba completamente lisa y el bikini se le metía por el canal entre sus nalgas dejando estas moverse libremente, nunca imaginé que esta mujer tuviera ese porte, su piel se notaba que no estaba tersa como la piel de una mujer joven, pero sin darme cuenta mi pene se puso duro y sin poder evitarlo, mi primera intención fue seguirla y expiarla, pero después pensé en su dormitorio y sigilosamente me dirigí a él, la puerta estaba entreabierta y con un poco de miedo y con el corazón encogido, entré. Su ropa estaba sobre la cama, sin poder evitarlo busqué su braga, y comencé a olerla, su aroma era extasiante, estaba mojada de su flujo y sin querer evitarlo me propiné una paja soltando toda mi leche sobre ella, salí de nuevo a buscarla después de haberme quedado satisfecho, la estuve espiando un rato, verla sentada sobre la tumbona y ver como se juntaba la crema por el cuerpo fue una pasada, se apartó la parte de arriba del bikini para juntarse crema por los pechos, dejándome ver sus aureolas y sus pezones negros, que resaltaban sobre la parte de sus pechos que no estaba bronceada por el sol.

Cuando sentí que mi madre se acercaba, me fui para no levantar sospechas, ya que ella tendría que pasar por donde yo estaba, me fui a nuestra casa a propinarme otra paja pensando en lo que había visto. Ese día no volví a verla, pero desde ese momento procuraba encontrármela y por supuesto encontrármela cuando tenía la polla bien dura y ella pudiera darse cuenta de mis terribles erecciones. Soltar mi leche en sus bragas se había convertido en mi pasatiempo predilecto. Que decir tiene que mis días de estancia en casa de mis padres se alargarían por lo menos, dos semanas, ya que ese sería el tiempo que la familia estaría fuera. Una tarde que ella se estaba duchando en su cuarto de baño, me aventuré a entrar en su dormitorio, lo primero que encontré fue su pequeño bikini, y sin pensármelo me pajeé soltando mi leche caliente en él, conseguí salir justo cuando ella salía, y al cabo de un rato cual fue mi sorpresa cuando la vi aparecer en el porche de la casa llevando el bikini, yo estaba con mi madre ayudándola con unas macetas, la señora tuvo que darse cuenta de mi nerviosismo al verla, sobre todo porque yo podía ver la mancha de mi leche en la parte de debajo de su bikini y sabía que tenía haberse dado cuenta de que estaban llena de algo que no era normal, pero allí estaba con ella puesta, y marcando sus pezones en la parte de arriba, mi madre ajena a todo aquello no se daba cuenta de nada, pero la señora no dejaba de mirar el paquete que empezaba a asomar en mis calzonas. Después de una conversación que giraba en torno a mi, de mis estudios, de mis gustos y sobre todo de que si tenía novia o no con mi madre, esta tuvo que volver a sus tareas, y la señora como no queriendo dejar escapar una ocasión de quedarse a solas conmigo, me dijo que no me fuera, que tenía algunas cosas de su hijo pequeño que me podrían servir y que me las iba a enseñar por si me gustaban y las quería, no pude rechazar la invitación que además fue muy aplaudida por mi madre que nos dejó a solas ya que ella tenía que salir a comprar unas cosas, eso quería decir que mis padres tendrían que coger el coche y ausentarse del cortijo durante al menos 3 horas. La señora no dijo nada, solo se limitó a caminar delante de mí, quitándose el pareo que llevaba puesto, dejándome ver en todo su esplendor sus nalgas moverse de un lado a otro mientras caminaba y se dirigía al cuarto de su hijo.

Entramo en el dormitorio y después de abrir el armario del hijo se sentó en un cómodo sillón a mi espalda, y me dijo que cogiera lo que quisiera de él, para probármelo, los dos somos casi iguales de edad y de estatura por lo que sus cosas me vienen que ni al pelo, me saqué la camiseta que llevaba puesta y me coloqué unas camisas, la señora no dejaba de mirarme, y abriendo las piernas varias veces me dejaba ver sus abultados labios vaginales, y como el bikini se le metía entre ellos, y sobre todo la mancha de mi leche, una de las veces pude ver por el espejo del armario, como ella se metía los dedos por dentro del bikini y seguidamente pasaba sus dedos mojados por su labios, eso me puso como una moto y sin poder evitarlo mi polla creció hasta dolerme, seguidamente me dijo que había unos pantalones que me vendrían muy bien con esas camisas y me dijo que me los pusiera, tuve que sacarlos del armario y antes de que me los pusiera, me pidió que me acercara para verme de cerca, una vez frente a ella y con los pantalones superpuestos a mis calzonas, me pidió que me los pusiera, tenía que quitarme la calzonas y quedarme en bóxer, sabía que mi polla iba a quedar en todo su esplendor y como decimos aquí, “de perdió al río”, El curso siguió avanzando y a primeros de diciembre ya estábamos con los exámenes encima, y yo preocupada porque había cosas de física que no había cogido, y así se lo dije a mi profesor un viernes en el que estábamos él y yo solos en clase. Le comenté que tenía muchas dudas y que estaba preocupada pues el examen era la siguiente semana. Se levantó y se puso detrás de mí para mirar lo que no entendía en mis apuntes, y mientras yo le explicaba lo que no sabía él comenzó a acariciarme el pelo y a decirme que no me preocupara, que era una buena alumna y que seguro que lo haría bien. Me puse nerviosa y no supe reaccionar, pero me excité al máximo. En ese momento sonó la campana en señal de que la clase acababa. Salí de allí envuelta en una nube, había quedado con mi novio en el centro pero antes tenía que pasar por casa, y mientras iba pensando en ello escuché un claxon y una voz que llamaba mi nombre. Era mi profesor, me decía que hacía mucho frío, que si me acercaba a casa. No me lo pensé y le dije que sí. me bajé las calzonas dejando que ella pudiera ver mi pene apretado por mi bóxer, la tenía bien grande y dura, me dolía, ella se echó hacía delante quedando muy cerca de mi abultado pene, y antes de que yo pudiera decir nada, me dijo. Yo mientras tanto me acariciaba las testas, hasta que me dí la vuelta y me puse en posición 69, empecé a chupársela, creo que como nunca lo había hecho, probablemente por el placer que me estaba dando su lengua, le dije que me corría y me dijo que bien, que lo hiciese en su boca y así lo hice.

Volvimos a follar, esta vez yo me puse encima suya y cuando más excitada estaba él metió en mi culito un dedo, cosa que me llegó a tener otro explosivo orgasmo y caer casi rendida, por lo que me tumbé boca arriba y le dije que pusiera su polla entre mis tetas, y después de un par de minutos así, se corrió en mis tetas. Me dijo que lo había pasado en grande, que le había gustado muchísimo. Antes de irse me preguntó si aquello se repetiría y le dije que por supuesto que sí. Durante todo el curso nos estuvimos viendo, con él viví maravillas en el sexo, descubrí mil juegos que no conocía hasta entonces. Comenzó a hacerme una mamada, mientras se despojaba de su ropa. Yo observe que para su edad no estaba nada mal, pero nunca le había mirado con los ojos de lujuria que la miraba ahora. Me tumbo en el sofá y me cogió la mano, se la puso en su vagina y pude comprobar lo mojada que estaba. Se subió encima de pija y empezó a cabalgar como loca. Yo le cogía los pechos y se los lamía. Así estuvimos unos minutos, hasta que la puse a cuatro patas y le penetre de nuevo la vagina. Déjenme describirla antes de seguir, ella es rubia, ojos azules, mide como 1.70 m, no es muy delgada pero nada gorda, su pelo es corto y sus pechos son pequeños algo pecosa y tiene unas nalgas preciosas para su edad, 49 años, de verdad era fenomenal, y ella muy blanca y muy agradable. Como podrán comprender la dejé guiarme hasta que subimos las gradas, para lo cual ella iba adelante y yo tocando ese culo parado y duro, llegamos al cuarto y yo creía que estaba soñando allí estaba ella desnuda para mí, me acosté en la cama y ella se acercó a mí y empezó a besarme el cuello en eso siento su coño húmedo en mi muslo y me empieza a mamar la verga como solo una mujer experimentada sabe, qué exquisito fue aquello, ella mamaba y yo la puse de manera que el coño me quedara en mi boca y empecé a mamar de una forma muy sensual, lentamente pero poniendo mucho énfasis en su botoncito de placer, ella me dijo métemela por favor y yo ni lento ni perezoso la hice subirse a mí y sentí como un horno entre mis piernas al ella ponerse justo encima en la entrada de su coño, muy despacio empezó a metersela y yo sentía lo mojada que estaba y ella gemía muy profundo hasta que estuvo toda adentro y empezó a follarme como una loca sin parar, mis manos agarradas de sus nalgas que estaban durísimas y al mismo tiempo chupaba sus pechos al compás del sube y baja, en eso se corrió como una mujer que lleva rato sin hacerlo y yo lo que hice fue ponerla boca abajo y ver ese culo precioso lleno de carne y me le monté por detrás, ella acostada y yo por su coño entrando y saliendo como un desquiciado sin parar hasta que al fin me llegó el turno a mí y acabé de una forma que ni en mis mejores pajas, la llené de mi semen y ella quería más pero ya no pude, me recosté a su lado y descansamos un rato.

Escrito por: Bella | 02:28 PM | Comments (0)